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Piden convertir la desembocadura del arroyo Jaboneros en un playa para perros en Málaga

Es de sobra conocido entre los malagueños orientales que el arroyo Jaboneros ejerce de frontera natural que separa -o, mejor dicho, une- las barriadas de El Palo y Pedregalejo. Ante lo que denuncian como falta de espacios habilitados para perros en la zona oriental de la ciudad, medio centenar de vecinos con canes han comenzado un movimiento para intentar establecer en la desembocadura de ese arroyo seco un espacio «diáfano, seguro, limpio y con agua» donde se pueda soltar a los perros, al menos, fuera de la temporada de baño, cuando ese trozo del litoral no suele estar tan solicitado.

El concejal delegado del Distrito Este en el Ayuntamiento de Málaga, Carlos Conde, ha indicado a EL ESPAÑOL de Málaga que siempre está «abierto a conocer nuevas inquietudes y necesidades», al igual que «consensuarlas con vecinos, comerciantes y usuarios de playas». Sí así fuera, también se abriría a «impulsarlas».

Una de las promotores de la iniciativa de la playa para perros en el Jaboneros es María José Santiago, vecina del distrito, que asegura que «mucha gente» ha sido multada por llevar perros en la playa en «pleno invierno»: «Estamos desesperados, no tenemos un sitio para llevar a los perros con tranquilidad», expresa en conversación con este periódico, en la que se pregunta «dónde paseamos a los perros, dónde corren».

«En la zona este tenemos el Morlaco. Yo voy de vez de cuando, pero hay muchas veces que no se puede ir por las orugas procesionarias, que son muy tóxicas para perros y niños. Con el cambio climático, van llegando incluso antes de Navidad», plantea Santiago, tras lo que recalca que es una «zona nefasta para aparcar» y que los parques caninos que hay en el Morlaco «a veces no tienen agua y están sucios». Además, según incide, la frondosidad del monte supone un peligro por la posibilidad de que los perros, al correr libremente, se choquen contra un árbol.

A esos problemas se les suma el del desplazamiento. El habitante paleño José Martí, de 62 años, también apoya la propuesta y asegura que la altitud del Morlaco le hace difícil ir si no es a través de un vehículo: «No puedes subir dándote un paseo normalito y tener que desplazarte por el coche para pasear al perro dos o tres veces al día…», deja caer.

Martí, socio de la Asociación de Vecinos de El Palo, adelanta que ya planean hablar con las entidades civiles para empujar esta campaña. «Somos gentes que somos responsables, tenemos perros y respetamos la norma, recogemos los excrementos. Somos amantes de los animales que queremos que tengan su parte de playa en una ciudad como Málaga», resume.

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